Del sueño a la página: cómo nació Ojos Grandes y el Señor de mis Sueños

La historia de Ojos Grandes y el Señor de mis Sueños tiene raíces muy antiguas en mi propia vida. El personaje del Señor de mis Sueños nació en mi imaginación cuando tenía apenas ocho años. Para mí, era tan real como las personas que me rodeaban; no era solo un juego o un pensamiento pasajero, sino un ser con su propia presencia, que me acompañaba y me hablaba en mis días y mis noches.

Con el paso del tiempo, al convertirme en adulta, me surgió una gran pregunta: ¿Qué significa que algo exista solo en la imaginación? ¿Puede ser tan real como la vida cotidiana? Esa reflexión me llevó a escribir todo lo que recordaba de aquel personaje y de mis sueños con él. Así, poco a poco, surgió el primer manuscrito que daría origen al libro, y con él, la primera historia de mi colección de Ojos Grandes.

Aunque el libro se gestó mucho antes de que mis hijas nacieran, ver su interés y emoción por los cuentos me animó a dar un paso que hasta entonces no me había atrevido a dar: enviar el manuscrito a un concurso organizado por una institución pública. La sorpresa fue mayúscula cuando me notificaron que había ganado. Fue un momento que confirmó que aquel mundo imaginario que había vivido en silencio durante tantos años podía, efectivamente, tocar a otros niños y despertar su imaginación.

 ¿Y qué dice la psicología sobre los amigos imaginarios?

Es posible que hayas escuchado decir —o incluso tú misma lo hayas pensado— que los niños que crean personajes imaginarios son “solitarios”. Pero la ciencia hoy dice otra cosa:

  • Tener un “compañero imaginario” es algo muy común: muchos niños lo experimentan en etapas entre los 3 y los 8 años, y a menudo esta figura desaparece cuando comienzan a relacionarse con otros niños. psicologia.laguia2000.com+2Healthline+2
  • Más allá de asociarse con soledad, los amigos imaginarios se vinculan con creatividad, inteligencia emocional y desarrollo social. Según estudios, los niños con compañeros imaginarios tienden a desarrollar un mayor entendimiento de emociones ajenas, mejor creatividad, más empatía y mejores habilidades sociales. Healthline+2SpringerLink+2
  • Para muchos niños —especialmente aquellos que pueden sentirse solos, sean hijos únicos o estén atravesando cambios— esos amigos invisibles representan una forma de procesar emociones, ensayar relaciones, expresar miedos o deseos, e incluso organizar sus pensamientos. Faro de Vigo+2Consumer |+2

Por lo tanto, lejos de ser un signo de debilidad o soledad, tener un amigo imaginario puede ser una manifestación de sensibilidad, mundo interior rico y capacidad de asombro. En mi caso, el Señor de mis Sueños fue esa voz, ese refugio, ese universo de fantasía que me acompañó, me consoló y me inspiró.

Cada personaje y cada escena de Ojos Grandes y el Señor de mis Sueños conserva un pedacito de mi infancia y de esa curiosidad por lo que es real y lo que nace de la imaginación. Y hoy, al ver a niños disfrutando del libro, dibujando a los personajes o creando sus propias historias, siento que cada palabra escrita y cada ilustración pensada con cuidado valieron la pena.

Te invito a que también entres en este mundo: ¿alguna vez has sentido que un personaje imaginario era tan real como tus amigos o familiares? ¿Cómo crees que sería conocer al Señor de mis Sueños? Déjame tu comentario, tu dibujo o tu historia: me encantaría descubrir todos los universos que nacen de la imaginación, juntos.

Compartir esta publicación
Etiquetas
Cuando los niños me enseñan a escribir